Recetas caseras para conservar tus zapatillas blancas

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    Las zapatillas blancas son indiscutiblemente uno de los pares de zapatos más icónicos y versátiles cuando hablamos de moda desde el 2012, cuando se empezaron a incluir en looks más urbanos y en las propuestas de street style más sorprendentes.

    Sin embargo, en la jerarquía de las zapatillas, los white sneaks siempre se mantienen en la cima, siendo las preferidas de muchos fashionistas y amantes de la moda. No importa el atuendo, un par de zapatillas blancas siempre harán el match correcto… hasta que ya no son blancas.

    Muchas personas deciden comprarse un nuevo par al ver que sus antiguas zapatillas ya no presentan ese brillo blanco que las caracteriza. A los que no les afecta mucho este cambio inevitable, deciden aceptar este nuevo look en sus zapatillas e incluirlo como su encanto personal.

    Pero, si tú deseas darle un poco de mantenimiento a tu par favorito y la lavadora no cumple tu propósito, estos simples remedios te ayudarán a devolverles ese aspecto de cuando las viste por primera vez. Remueve los pasadores y escoge el método correspondiente al material de tus sneakers.

    Zapatos de cuero y suela de goma: Puedes usar productos que limpian múltiples superficies y frotarlos contra tu zapatilla para remover la mugre. También puedes remojar un trapo o una esponja en vinagre, blanco de preferencia, y detergente. Para terminar, limpia las zapatillas con un trapo húmedo limpio y déjalas reposar en una toalla y rellenas con papel para que se sequen.

    Zapatos de cuero, lona o algodón: Si bien es cierto que la lejía blanquea los zapatos con facilidad, también los puede dañar y dejaros amarillentos. Entonces, la solución es diluir una parte de lejía y cinco de agua. Asegúrate de usar guantes para este proceso, un cepillo para aplicar la solución a tus zapatillas y para terminar, enjuágalas con agua tibia.

    Para tus zapatillas de lona: crea tu propia mezcla de jabón. Puedes usar media cucharada de agua oxigenada, 1 cucharada de bicarbonato de sodio y media cucharada de agua ¡y listo! frota suavemente la mezcla sobre tus zapatillas utilizando una esponja, trapo o cepillo. Enjuágalas cuando estés satisfecha con el resultado.

    ¡Recuerda siempre tomar las medidas de precaución necesarias para cada proceso y siempre probar cada alternativa en un pedazo pequeño de tu zapatilla si estas experimentando por primera vez! De esta manera evitaras cualquier inconveniente y terminarás con resultados brillantes.

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    Vivo motivada que algún día viajaré por todo el mundo y crearé suficientes memorias para llenar un libro. Sueño en grande sobre lo que amo y a quienes amo. Gran entusiasta de la comida, música y las saliditas con amigos. Entre mis debilidades se encuentran desde una hamburguesa hasta el típico gelato de domingos por las tardes. Fluida en sarcasmo y enamorada del arte en todas sus formas.