Vinicunca: La montaña de 7 colores

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De una manera totalmente inesperada me vi embarcada en un viaje a Cusco con dos de mis mejores amigas, nada mejor para aprovechar el último fin de semana largo del año.

Cusco es uno de mis destinos favoritos en Perú, ¡es increíble la cantidad de lugares y actividades que tiene para ofrecer! No solo están los mundialmente famosos Machu Picchu, Saccasayhuaman, Koricancha, etc. Sino que además existe una gran variedad de actividades al aire libre, deportes extremos y lugares completamente nuevos por descubrir.

Sin investigar mucho nos aventuramos a hacer la caminata hacia el entonces no tan conocido cerro de 7 colores, que últimamente se ha puesto de moda convirtiéndose en un must para los visitantes del ombligo del mundo. La palabra “Vinicunca” significa cerro de colores y son los minerales que se ubican desde el fondo de la tierra hasta la superficie, y que de alguna manera la naturaleza ha sabido conservar, que le dan esa variedad de pigmentaciones.

La experiencia es única de principio a fin: nos recogieron a las 3 de la mañana en una camioneta para inciar un trayecto de 3 horas hasta Pitumarca, un pueblo al sur de la ciudad de Cusco. Allí nos recibieron en una acogedora casa de adobe donde pudimos disfrutar de un desayuno ligero antes de empezar el recorrido.

Quince minutos más en la camioneta hacia el sur y llegamos al pueblo de Ocefina que tiene una altura aproximada de 3900 m.s.n.m, así que estén listos para respirar profundo y tomar un matecito de coca, la altura siempre nos puede jugar en contra. Desde aquí se inicia la caminata de 6 horas hasta Vinicunca.

El primer tramo del recorrido es sumamente agotador, 20 minutos cuesta arriba los cuales les recomiendo hacer muy lentamente, ya que su cuerpo recién se está acostumbrando a la altitud. Se puede sentir como poco a poco incrementa la dificultad al respirar, es por esto que los guías realizan una primera parada al alcanzar la cima y es el descanso más largo de toda la caminata. En este punto del recorrido muchas personas deciden continuar a caballo, personalmente considero que cualquier persona que no haga ejercicio regularmente debería tomar esta opción en cuenta, ya que disfrutará del camino y de los paisajes sin exigirle demasiado a su cuerpo.

Tuvimos algunos incidentes al comienzo, bajas de presión y falta de oxígeno pero no era nada que unos caramelos de limón, una botella de agua y oler un poco de alcohol en un algodón no pudieran calmar. Lo importante es mantener la calma, tomarse el tiempo necesario para reunir fuerzas y, sobre todo, darse ánimos para continuar con esta travesía.

Una casa que parecía ser la única en medio de la nada llamó mucho mi atención. Cuando llegamos a ella, unas señoras que se encontraban tejiendo se preocuparon por asistirnos, invitarnos a descansar y ofrecernos un algodón con alcohol. Y es que si hay algo que abunda en el interior del Perú es la amabilidad y el calor humano.

Nos fuimos separando durante el último tramo del camino, pero ya en la cima de la montaña nos volvimos a encontrar, a 5,200 m.s.n.m., con una felicidad incomparable, un cansancio inexplicable y una sensación de satisfacción increíble por el gran logro de haber llegado al gran Vinicunca. El paisaje es simplemente hermoso, el cerro literalmente parece un arcoíris solidificado en frente tuyo. El aire que se respira es probablemente el más puro que he sentido en mi vida y el azul del cielo es hipnotizante.

Ya el camino de regreso fue mucho más tranquilo, solo no olviden de mantenerse hidratados porque el sol del medio día es realmente inclemente. Aproximadamente a las 3 de la tarde llegamos a la camioneta de regreso, cada una más cansada que la otra. A la hora de almuerzo ninguna quiso bajar de la camioneta, nos quedamos descansando y tomando agua. Llegamos listas para comer, bañarnos y dormir, nadie tuvo las fuerzas para comentar mucho todo lo que había pasado durante el día.

Al día siguiente, las tres  llegamos a la conclusión de que fue una de las mejores decisiones de turismo que pudimos tomar, es por eso que ahora lo recomiendo al 100%. Así que aquí les dejo algunos consejos que me hubiera encantado tener antes de ir a la montaña y que estoy segura les servirán mucho si deciden lanzarse a esta aventura:

  • Lleven en su mochila lo mínimo indispensable para evitar cargar más peso del necesario: alcohol, algodón, agua y caramelos de limón, quizá también una barrita de cereal, pero les prometo que no tendrán mucha hambre.
  • Si no están acostumbrados a hacer ejercicio constantemente utilicen los caballos, que cuestan aproximadamente 80 soles (24 dólares).
  • Pónganse bloqueador antes de salir y lleven un gorro ligero.
  • Las zapatillas que utilicen pueden jugarles a favor o en contra, así que lleven unas de “hiking” o por lo menos unas de deporte cómodas.
  • Una casaca abrigadora pero no tan pesada será su mejor compañera durante todo este camino.
  • Traten de aclimatarse yendo un par de días antes a la ciudad de Cusco.

Muchos ánimos para quienes quieran ir a conocer esta belleza, es largo el camino pero vale totalmente la pena.

3 Comentarios

  1. Me muero por viajar a Cusco y justamente visitar las montañas de colores!!! Me pudieras comentar con que agencia vas a las montañas? Mencionas que te recogen a las 3am, pero quienes?. Gracias!!!! Un fuerte abrazo!!!!

  2. Hola Martha, yo me comuniqué con el señor Amilcar (te dejo su teléfono 974 884 003), su agencia queda entre la Av. El Sol y la Plaza de Armas. Muchas suerte en tu viaje!

  3. Soy de una ciudad con mucha altura, pero igual la montaña me costó subirla. El recorrido es agotador. Te buscan 3 de la Mañana del hostel y 3 horas de caminata. Mezcla de climas y sensaciones!! Valió la pena subirla.. para gente que le gustan los retos!! La vista es buenísima recomiendo.
    http://www.machupicchucuzco.com/

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